Ruta por la Región de Murcia: ¿Qué ver en Caravaca de la Cruz?

Caravaca de la Cruz

Aunque todos conocemos a Santiago de Compostela por el Camino de Santiago, no es el único lugar santo que podemos encontrar en España. Ya que existen dos lugares más, Santo Toribio de Liébana en Cantabria y Caravaca de la Cruz en Murcia. Durante nuestro viaje por la Región de Murcia, pudimos visitar, es último donde se venera la Cruz de Caravaca y conocer una de sus fiestas más populares, los Caballos del Vino.

¿Cómo llegar a Caravaca de la Cruz?

– En coche

Para poder llegar desde Murcia, debemos tomar la autovía hacia Lorca-Andalucía. Tras 12 kms deberemos coger el enlace con la autovía del Noroeste-Río Mula, que nos lleva a Caravaca de la Cruz.

– Transporte público

La manera de llegar es a través de la línea regular de autobuses que hay desde Murcia.

¿Qué ver en Caravaca de la Cruz?

Caravaca estuvo bajo el dominio del conde Teodomiro que en el año 713 se entrega sin lucha a los moros a cambio de mantener el gobierno y la propiedad de las tierras. Posteriormente la población pasaría a manos de almorávides, almohades y diversos reyes taifas; el último de estos fue el célebre Ibn Hud, cuyo alcaide era Zeit-Abu-Zeit.

Se cuenta la leyenda, que 1231 llega a Caravaca una serie de prisioneros entre ellos un sacerdote a quien el caudillo moro ordena celebrar una misa, habiendo solicitado que le procuraran todo lo necesario. Comenzada la ceremonia, el sacerdote se vio obligado a interrumpirla ya que no había crucifijo en el altar. En ese momento, por la ventana del salón, aparecieron dos ángeles portando una cruz que depositaron en el altar a fin de que el sacerdote pudiera continuar la misa. Ante aquella milagrosa aparición, cuenta la tradición, el sayid y los suyos se convirtieron al cristianismo.

Tras la firma del Tratado de Alcaraz pasó al reino de Castilla. Se encomendó la defensa de esa fortaleza fronteriza a la Orden del Temple, que fue reemplazada por los Caballeros de Santiago, cuando aquellos fueron disueltos. Se forma así una gran encomienda, gobernada desde Caravaca, que incluyó a plazas fuertes tan alejadas como Yeste o Ricote.

En 1488, durante la Guerra de Granada, el rey Fernando el Católico visitó el castillo para adorar la Santa Cruz y llevó como regalo una lámpara de plata que aún se conserva. Tras la derrota de los musulmanes de Granada, la población se establece fuera de las murallas, incrementándose espectacularmente la población hasta los siete mil habitantes, por lo que era la tercera ciudad de Murcia a finales del siglo XVI. Además la reliquia de la Santa Cruz atrajo a numerosas órdenes religiosas que fundan establecimientos en la villa, como las carmelitas y los jesuitas que tendrían un importante papel en la difusión internacional del culto a la reliquia, consiguiendo que acudieran peregrinos de toda Europa.

Durante la Guerra de la Independencia las tropas francesas de Soult perpetraron el mayor saqueo de la historia de Caravaca de la Cruz, quemaron después el pueblo. La enérgica reconstrucción por parte de sus habitantes fue recompensada con el título de ciudad, concedido en 1849.
En 1998 el Papa Juan Pablo II concedió a Caravaca de la Cruz el Año Santo Jubilar Perpetuo junto con otros cuatro lugares Jerusalén, Roma, Santiago de Compostela, y el Monasterio de Santo Toribio de Liébana. Por ello, cada siete años, y a perpetuidad, Caravaca tiene el derecho de celebrar el Jubileo.

Una vez en la ciudad, podemos acercarnos a la oficina de turismo, que se encuentra cerca de la Basílica, el responsable del centro, que fue de lo más agradable que recordamos en mucho tiempo, nos contó con entusiasmo todos los tesoros que esconde esta ciudad.

Nuestra primera parada es la Basílica de la Vera Cruz, situada en lo alto de la ciudad, requiere subir unas cuantas escaleras, pero las vistas lo merecen. Una vez en lo alto, encontramos la fachada barroca de la Basílica. En su interior, la Cruz de Caravaca se encuentra en una de las capillas. La capilla solo se abre a determinadas horas así que debemos comprobar los horarios con anterioridad.

Junta a la basílica tenemos el Alcázar, convertido en museo cuyo acceso es de pago. La visita no es muy interesante, lo único destacable es el aljibe que se accede desde el exterior del recinto.

Aljibe del Alcázar de la Vera Cruz
Aljibe del Alcázar de la Vera Cruz

Una vez terminada nuestra visita bajamos de nuevo, durante el descenso podemos ver la escultura de uno de los símbolos de la ciudad, el Caballo del Vino.

Monumento al caballo del vino
Monumento al caballo del vino

Una vez abajo, continuamos nuestra ruta hacia el Templete, edificio de estilo barroco, en el cual se celebra el baño de la Santísima y Vera Cruz de Caravaca cada 3 de mayo.

Templete de Caravaca de la Cruz
Templete de Caravaca de la Cruz

En este punto, podemos decidir hacer una visita a alguno de los museos de la ciudad, los más importantes son el museo de la fiesta, que hace un recorrido por la fiesta de la Vera Cruz y del caballo del vino. Y el museo de la música (situado en Barranda), que alberga una de las colecciones más importantes del mundo en instrumentos musicales.

Dejamos para el final lo mejor, las Fuentes del Marqués. Este paraje situado a dos kilómetros de la ciudad, destaca por sus arroyos de aguas cristalinas que rodean el parque y que brotan desde diferentes puntos. La humedad del entorno permite un agradable paseo; en el recorrido podemos ver la Torre de los Templarios y la cueva del Marqués.

Parque de las Fuentes del Marqués
Parque de las Fuentes del Marqués
Cueva del Marqués
Cueva del Marqués

Para concluir podemos decir que la visita a esta ciudad es muy recomendable, me quedo con las Fuentes del Marqués, sorprende ver un parque con tanta agua en Murcia cuando estás acostumbrado a sus paisajes áridos y desérticos.

Más información

Oficina de Turismo de Caravaca: www.turismocaravaca.com

Dónde dormir

Si no quieres perder el tiempo buscando entre los cientos de alojamientos de la ciudad, te lo ponemos fácil aquí tienes los alojamientos más interesantes de Caravaca.

Dónde comer

  • Bar Alhambra (Calle del Escritor Gregorio Javier, 2): bar típico andaluz con gran variedad de tapas.
  • Bodegón Isi (Calle Pocico, 2): el bar de tapas de toda la vida.
  • El Arco (Plaza del Arco, 3): menú del día económico y platos generosos.

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